Corrupción, ética y RSE.
El peor cáncer de una sociedad es la corrupción, algo que sin lugar a dudas se ha vuelto una práctica corriente tanto en la empresa oficial como en la privada.Este fenómeno ha llegado a tal grado, que en algunas organizaciones ha pasado a ser parte de su cultura, convirtiéndose inclusive en el principal atractivo para que las personas que gustan de estas prácticas, quieran hacer parte de dicha organización o empresa.
Una práctica se convierte en cultura, cuando llega a ser algo propio del sistema, cuando es parte de su identidad pasando a ser un elemento insigne, permitido y avalado, y eso es lo que sucede con la conocida práctica de corrupción en muchas empresas del sector oficial.
Lógicamente hay que entender que la empresa como tal no lo es, adquiere dicha categoría de corrupta debido a las personas que la integran, pues la corrupción es en sí una acción voluntaria de personas, las cuales posibilitan la realización en un escenario de negocios, siendo ellas las que la hacen, la admiten y la estimulan.
La corrupción es antónimo de honestidad, de transparencia, de respeto, de honradez, y esto es lo que hoy en día se ve y se práctica en muchos sistemas, con un agravante, ha pasado a ser permitido y admitido, o quizás tan solo criticado, pero no hay acciones contundentes y frontales para destapar, enjuiciar, castigar y erradicar el problema.
Aquí, “las cosas aquí funcionan así o así”, y no hay otra forma, es decir, las cosas son con prácticas corruptas sin dar lugar a la honestidad, es el mensaje o mandato de algunas empresas, más en el sector oficial.
Indudablemente cualquier persona puede entender que la corrupción es una práctica indebida que hace daño, que beneficia a unos cuantos causando detrimento a otros, y esto es comentario en corrillos y en reuniones sociales sin que nadie haga nada.
La corrupción es el peor mal de un pueblo, porque es más grave que un atraco, es más grave que un hurto o cualquier tipo de robo. La corrupción es un acto que no mide el daño, solo busca el beneficio de algunos a costa de otros, y en el caso de la empresa privada, esto se ven los contratos, en las compras y en cualquier tipo de negociación, siempre hay lo que le llaman el peaje, ese beneficio para un alguien, que ya se ha convertido en grandes autopistas con varios peajes, pues te pide el que firma, el que paga, el que aprueba, el que hace la interventoría y no ha de faltar que pida el que sirvió de enlace para el negocio y dice, para la causa o el partido.
Cualquier tipo de contrato adquiere cifras escandalosas para pagar esos peajes, y nadie se contenta con el 1% o 2%, piden del 10% al 50%, así que si una obra, o un negocio es de $ 20´000.000 puede llegar a superar los $ 100´000.000 para darle a todos los que quieren comer de esa torta.
Es deprimente este tipo de prácticas deshonestas que terminan afectando los servicios de los más pobres, que deterioran el patrimonio público, que restan calidad en los servicios, pero lo más lastimoso es que muchos timoratos que van a las iglesias, que juzgan a sus empleados por deshonestos porque llegaron tarde y se le robaron 15 minutos de trabajo, hacen parte de este gran caldo de la corrupción
La Responsabilidad Social está basada en principios éticos y no en palabrería, la RSE está fundamentada en valores y no en frases que llenan un cuaderno.
Existen corruptos porque existen corruptores. Cualquier tipo de empresa que negocie con organizaciones de gobierno o privadas donde para poder negociar se requiera de prácticas corruptas, esa empresa no puede ser catalogada de forma diferente, también es corrupta.
Se escucha con frecuencia en muchos presidentes de empresas, gerentes, administradores y altos directivos de la empresa privada, que la única forma de hacer negociaciones en empresas de ciertos sectores, es destinando o compartiendo comisiones, así que les toca que hacerlo para poder sobrevivir como empresa y garantizar el trabajo a su personal.
Cualquier empresa que haga parte de este tipo de cultura de la corrupción, es tan censurable como una empresa que lave dinero, como una empresa establecida en el sector de lo ilícito, pues ella está fomentando lo ilegal.
Por pequeña que sea la mordida, término usado para la comisión de negocios, es una práctica corrupta.
Una empresa responsable socialmente se gana los negocios de forma transparente, sin tener que untar la mano, dar mordida, pagar peaje o dar comisión, inclusive en una empresa Socialmente Responsable no solo es una práctica prohibida sino que es causa de despido, es un valor moral, es un compromiso de todos los integrantes de ella.
Un directivo que patrocina este tipo de prácticas indebidas, no tiene derecho a censurar ninguna práctica corrupta de algún funcionario público que el día de mañana, por el beneficio suyo, le causó perjuicio a este directivo.
Una empresa realmente alienada en la Responsabilidad Social, no admite, censura y nunca permite la práctica de los corruptos y de los corruptores.
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Actualizado (Martes, 24 de Mayo de 2011 22:39)


