Es paradójico que una persona conocida por ser altamente responsable con su trabajo y sus obligaciones, no necesariamente es Responsable Socialmente, entendiendo que la Responsabilidad Social es un acto de compromiso y total disposición hacia el ser, la sociedad y el ambiente.

El ser responsable implica equilibrar las obligaciones en los diferentes ámbitos y hemisferios de la vida humana, en lo social y en lo familiar, pero hay quienes son muy responsables solo en el ámbito laboral, disponiendo de su gran capacidad intelectual, emocional y el mayor tiempo de su vida, descuidando unas obligaciones primarias y fundamentales de lo humano y lo social.

Es de entender que con el tiempo algunos paradigmas y costumbres han cambiado, y debemos aceptarlo, pero aunque la sociedad moderna nos indica que hay que sentir admiración por una persona entregada a su actividad laboral, que se destaque por su eficiente gestión medida por los resultados empresariales, no se debe desconocer que para todo debe existir un justo equilibrio, pues antes de ser el mejor empleado, el mejor ejecutivo, el mejor gerente y el mejor empresario, es fundamental que también sea el mejor ser humano, el mejor hijo, padre, hermano, esposo o esposa y en general, una persona buena y reconocida por su calidad humana, y no solo por su capacidad intelectual o capacidad de trabajo.

Por más que cambien los paradigmas, el ser merece tiempo para descansar, tiempo para dedicar a los suyos que por alguna razón de la vida le correspondió, como por sus padres y hermanos, y por aquellos que por decisiones escogió, su pareja, sus hijos y amigos.

En virtud de esta situación, conocemos casos de algunas personas muy aplaudidas, hombres y mujeres que han sido galardonados en organizaciones empresariales, gremios y similares, por la obtención de resultados que se califican como admirables y de excelencia, pero si hacemos un reconocimiento interior de ellos mismos, notamos que su éxito radica en que logró tomar decisiones acertadas que permitió crecer, fortalecer e inclusive salvar la empresa, lo que le genera tal reconocimiento y admiración.

Posiblemente esta capacidad, dedicación, eficiencia y hasta inteligencia no fue la misma que entregó en su hogar, e inclusive en su propia vida.

Hay casaos muy sonados de grandes presidentes y ejecutivos de compañía que no sacaron tiempo para el dialogo con sus hijos, a pesar de que nunca aparentemente les faltó nada, pero esto en cuanto a lo material, ya que esos hijos presentaron problemas y dificultades de estudio, se relacionaron mal, algunos caen en drogadicción y hasta llegaron a situaciones de violencia social que generando problemas enormes.

La responsabilidad social implica tiempo para todo, dedicación a lo importante e importante no solamente son nuestras obligaciones laborales, hay otras como el cariño, visitar, descansar, compartir y mostrar a los demás que ellos son especiales en nuestras vidas, lo que nos hace sensibles a los derechos de los demás, lo que nos permite sentir la vida y así mismo valorarla para nosotros y para los demás, de forma tal que podamos iniciar un programa de Responsabilidad Social Empresarial con un total compromiso desde nuestro interior, y no como un proceso más que hay que hacer porque ayuda a mejorar la reputación corporativa.

Atender eficientemente lo laboral a costa de nuestra propia salud o de la tranquilidad y felicidad de nuestros seres queridos, no justifica la dedicación ni el esfuerzo, y no es nada responsable.

Una persona responsable socialmente empieza el compromiso para consigo mismo, sin que se entienda como asumir una posición demasiado tranquila y menos con menor obligación.

Recordemos que los ejes fundamentales de la Responsabilidad Social son la ética, la calidad de vida laboral, el ambiente, el compromiso con la comunidad y el marketing responsable, por lo que el equilibrio de “nuestras responsabilidades” como ser humano, como ser social, como miembro de un grupo familiar y en lo laboral, debe de ser justo y adecuado.

En conclusión una actitud y adecuado enfoque hacia la Responsabilidad Social, implica dirigir la mirada hacia el interior de las personas, en sus comportamientos e inclusive en los pensamientos que son determinantes de sus acciones, y con ellos la escala de valores, en las que debe prevalecer las virtudes humanas.

Vale la pena hacer referencia de un pensamiento del Filósofo Griego Aristóteles: “La virtud está en el punto medio entre dos extremos viciosos”.