Por regla general las empresas orienten sus acciones de Responsabilidad Social hacia afuera, elaborando proyectos con el objeto de beneficiar a comunidades vulnerables vecinas, programas ambientales, apoyando entidades de beneficencia o grupos que vivan de la caridad ciudadana, siendo foco de ayuda aquellos grupos sociales y/o proyectos que por su condición o situación necesiten de un respaldo económico o de un soporte que le permita ejecutar un proyecto o dar una solución a una problemática así sea temporal, entre ellos también centros de rehabilitación, escuelas, proyectos comunitarios y más.

Sin desconocer la importancia y el impacto que esto pueda generar, preocupa que las empresas no miren un poco hacia adentro, es decir, hacia su propia empresa, hacia su comunidad más inmediata: trabajadores con sus familias, y posiblemente hasta proveedores.

Primero hacia adentro, invita a que las empresas enmarcadas en los principios de la Responsabilidad Social inicien sus programas evaluando las condiciones de su población trabajadora, verificando si ellos cuentan con las mínimas condiciones de dignidad, de respeto y de valoración como seres humanos en su trabajo. ¿De que sirve hacer el montaje de un comedor para una escuela vecina, si al interior de mi empresa los empleados tienen que almorzar en el suelo, o salirse a la calle sentados en un andén o en condiciones no dignas? ¿De qué sirve estimular el emprendimiento externamente si mis empleados a duras penan sobreviven? ¿Es justo apoyar una escuela, sin percatarnos que los hijos de nuestros empleados no cuentan con las condiciones básicas para asistir a la suya?

La intención no es que la empresa se vuelva paternalista, ni menos que supla las necesidades económicas de su empleados o proveedores, es simplemente revisar si las políticas de la empresa están debidamente orientadas a velar por mejores condiciones, y de la misma manera que se hace gestión hacia afuera, se puede hacer algo para encontrar convenios y sistemas que puedan suplir necesidades de las familias de nuestros empleados, que son el primer grupo que nos sirve y que seguirá sirviéndonos. Además, es cuestión de Responsabilidad Social y una estrategia que mejora la eficiencia y la productividad, ya que eso hace empleados más leales y por ende se reflejará en la satisfacción por su trabajo.

Una empresa que no muestra que sus empleados le interesan, solo logrará que ellos a duras penas trabajen por lo que se les paga, y nunca estarán dispuestos a dar ese algo más que tampoco reciben.

Una política de Responsabilidad Social iniciada con la atención hacia adentro considera:

  • Buscar convenios con sus aliados estratégicos, que sean extendidos a sus proveedores, beneficiándolos en asuntos que repercutan en el bienestar familiar, salud, vivienda, emprendimiento, educación, recreación y algunos otros aspectos de vital importancia para la vida de las comunidades.
  • No fomenta ni alcahuetea la vagancia, el licor, la infidelidad y cosas que afecten el buen manejo de la economía familiar y deteriore las relaciones de pareja. Las empresas responsables socialmente inclusive no fomentan clubes de compras, ni ventas internas no útiles, ni patrocina el endeudamiento, no realiza fiestas con licor, no promueve encuentros indebidos y en general nada que perjudique la relación familiar de sus empleados y bienestar social.
  • Provee a sus empleados de sistemas de guardado (locker) personal, de baterías de baño adecuadas, limpias y suficientes.
  • Le importa y dota con condiciones higiénicas y mínimas para que los empleados puedan ingerir sus alimentos de manera cómoda en el lugar adecuado. No permite que lo hagan en el escritorio, ni menos en el suelo o en el patio.
  • Los llamados de atención, las diferencias que surgen y cualquier asunto que implique ser abordado en carácter de reclamo para con el empleado, se hace de buena manera, no se insulta, no se hace sentir mal a la persona, no se le amenaza y menos se le chantajea. Protege su bienestar psicológico evitando afectar su salud emocional.
  • Se preocupa porque sus empleados se sientan bien en el trabajo, manteniendo un programa de vigilancia permanente para que su quehacer sea haga de manera confortable y grato, evitando que genere perjuicio para la salud mental y física.
  • Estimula la educación de sus empleados, así no sea con apoyo financiero, pero si con tiempo o promoviendo a la persona.
  • No hace promesas que no pueda cumplir.
  • Cumple cabalmente con sus compromisos adquiridos, de pago, de dotación y demás que hacen parte de los requisitos de ley.
  • Estimula a sus empleados así sea reconociendo verbalmente los logros, las ideas y sus aportes.
  • Crea un ambiente cordial, fomenta la cultura de trabajo en equipo.
  • No abusa de la buena voluntad de sus trabajadores haciéndolos trabajar extra horario, se preocupa porque sus jornadas laborales sean las justas sin afectar su descanso y sobre todo el tiempo para que compartan en familia o para mejorar su nivel educativo.
  • Respeta las vacaciones y el tiempo de descanso de sus empleados, lo desconecta del chat empresarial, de las redes corporativas y no le llaman a no ser que sea extremadamente necesario y esto en caso fortuito.
  • Las anteriores entre algunas de muchas reglas internas que debe considerar la compañía.

Durante mi experiencia como consultor he visto empresas que ostentan de proyectos altamente complejos y de alto costo en el campo de la Responsabilidad Social, inclusive creando fundaciones propias a las que le destinan buena cantidad de recursos económicos, algunos proyectos orientados brindar educación primaria a niños de poblaciones vecinas, o inclusive destinando capital semilla para empréstitos blandos a microempresarios, y así como esos otros proyectos que sin lugar a duda son encomiables y de alto beneficio, pero en esas mismas empresas he encontrado trabajadores que viven en condición de miseria a pesar de ganarse un salario mínimo.

Igual, algunas de esas empresas que invierten en proyectos sociales, incumplen a sus proveedores con los pagos, y lo peor es que día a día los castigan en precios, bajándoles sus márgenes de rentabilidad, pero ellos, como empresa, siguen haciendo caridad posiblemente con el dinero ajeno.

Una empresa responsable hace un diagnostico sico-social en su empresa orientado a sus trabajadores para elaborar proyectos y establece precios justos para sus proveedores, cumple con los compromisos y los trata como aliados, no como una población inferior a la que se puede pisotear porque ellos son los que necesitan de la empresa.

En una empresa Responsable Socialmente la relación proveedor empresa es entendida como un matrimonio donde los dos son fundamentales para la vida de un negocio y debe existir respeto, confianza y lealtad entre los mismos de parte y parte, esto debe estar inmerso en la política de Responsabilidad Social de la empresa.